Volver a: Gilgamesh.
Gilgamesh lanza el antiácido a un vaso con hielo y le añade una rajita de lima; mientras se deshace (¡fis-fis-fis!), acomoda su falda y se pinta la línea de los ojos, escucha el crepitar de las burbujas y del bicarbonato agonizando, que pareciera asfixiarse. Se pesa en la báscula. Se agarra los michelines. Se acomoda los pechos dentro del sujetador y los testículos dentro del calzoncillo, se lo saca de la raja del culo. Toma el antiácido de un solo trago y sale del cuarto de baño dejando el vaso en manos de su secretario. «Vamos al lío. Despáchame las novedades pero óbviame lo que carezca de importancia, que ya nos conocemos».
Esta mañana Ñaca, Alfredo y Soraya han quedado para tomar un vermut con olivas y unas gildas. Se han dado unos besos en el bar, se han metido mano.
Ñaca ha sufrido celos de Soraya y también de Alfredo.
Alfredo ha sufrido celos de Ñaca.
Soraya está satisfecha por cómo está desarrollándose el trío amoroso-sexual.
Soñé con un pájaro enloquecido
en una jaula del zoológico.
Desperté con la frente llena de sangre
llamando a mi madre,
pidiéndole, por dios, leche caliente de sus senos
para volver a ser niño.
Piedad Bonet. Los habitados.
Cuando leemos cierta poesía de dentro, a veces se escapa la luz por grietas o rendijas; una luz que no da pistas, pero ilumina y ayuda de cierta manera.