Volver a: Gilgamesh.
Zona VIP, zona Euro, bitcoin y mercado bursátil, freidora de aire, Amazon, Exxon, Black Friday, refrescos embotellados, productos manufacturados a cientos de miles de kilómetros de distancia…
«Desdibuja las bestias y regocíjate con las aguas, Enkidu, te lo pedimos, dibuja el número de horas que sacrificamos al capital, desdibújanos los valores del patriarcado (+), quítale el velo a Gilgamesh; al menos deja al descubierto la cara del poderoso, la cara del que mueve los hilos… Su mirada, la que dicta lo que debe ser. La que normaliza a su interés».
Traducción: «Lo que es normal para un grupo puede ser anormal para otro. El problema es que las definiciones de lo normal están controladas por los poderosos y, como generaciones de feministas nos han recordado, esto conduce a la supresión de diversos sectores de la sociedad. La eliminación de la contingencia/incertidumbre, en cualquier ámbito, trae así inevitablemente consigo consecuencias políticas, en la medida en que se fundamenta en el establecimiento de un determinado conjunto de valores (beneficiosos para el poder) que sofoca el clamor de las voces disidentes».
ENKIDU será temible, claro que sí,
y grotesco; será dolor.
Dolor, porque
desengancharse de una adicción, duele.
Ñaca, la/el locutor-influencer, en su podcast de hoy:
«Imagino monedas pavimentando caminos de utopías ridículas y la incertidumbre de un cambio de paradigma. Y tiemblo, porque Gilgamesh sabe hacerme temblar. Pero Enkidu también.
Invocado por tantos, en estos tiempos de autarquías y cambio climático, de gritones y mamarrachos, de señoros y Gilgameshes desaforados, Enkidu ha sido convocado por tantos y tantas.
Invoquémosle. Su asalto al poder está cercano».
«El ministerio del tiempo», p. 529, Kim Stanley Robinson, Ed. Minotauro.