Volver a: Círculo recreativo
Si no estoy esquizofrénica, y desde lo más profundo de mi ser se impone la conciencia y la realidad de que soy un tal Federico, que he vuelto a la vida a través de este cuerpo de mujer, ¿quién demonios es ella?, ¿quién es Encarna? No puede ser un simple envase, una cajita, un cuerpo vacío que existe con el único fin de ser llenado. Un embalaje común y corriente debería cumplir una sola función: recoger la personalidad reencarnada que lo va a habitar desde el principio, desde que nace. Sin embargo, yo nací Encarna, tuve una infancia, una vida, deseos, opiniones, filias, fobias, un alma religiosa que un día me encargué de desterrar, un carácter de perros y una personalidad muy marcada, que hoy se diluye poco a poco porque Federico empuja y reclama este cascarón.
Y sí, acepto que también soy Federico. Es más, sé que soy Federico, que he vuelto de la muerte en este cuerpo, pero joder, ¡no veas tú que cuerpo!, de escándalo, lo sé porque soy un hombre y tengo ojos en la cara, pero también soy una tía desde el punto de vista biológico, aún soy una tía mentalmente también, y tengo un pasado que todavía es presente pero, tal vez, carezca de futuro, porque mi yo Federico tiene bigote y aprieta para echar a Encarna del cuerpo que reclama como suyo, aposentando su memoria, que afortunadamente no ha invadido la mía enteramente y de una vez, sino que el muy ruin va desgranando mezquinamente, gotita a gotita, vaya usted a saber por qué, y lo que me queda de Encarna pugna por no desaparecer y, al igual que con el tabaco, hace, hago, de tripas corazón y se empecina, me empeño, en fumar como acto de reivindicación personal aunque cada vez le guste menos, aunque sepa que está de prestado en un cuerpo expropiado que, hasta hace nada, era suyo del todo.
Temo que cualquier día Encarna se haya marchado y Federico campe a sus anchas dentro de mí, después de haber tomado plena posesión de este envoltorio. Siento verdadera simpatía por Encarna, por mi yo que se diluye, y espero que aguante ahí mucho tiempo, pero ignoro si cuando digo “siento verdadera simpatía” lo afirma la propia Encarna, en cuyo caso tendría un serio problema de narcisismo, o lo testimonia Federico, y ahí mis conocimientos psicológicos flaquean y me resulta imposible definir la cuestión.
De momento, Federico, te van a dar por culo porque me voy a fumar otro cigarro, a ver si de camino a casa te mato del asco.