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    • TABLILLA 01. «El poder sistémico»
      • Pág. 20
      • Pág. 21
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      • Pág. 24
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      • Pág. 29
      • Pág. 30
    • TABLILLA 02. «La amenaza individual»
      • Pág. 31
      • Pág. 32
      • Pág. 33
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      • Pág. 35
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      • Pág. 40
      • Pág. 41
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      • Pág. 50
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      • Pág. 53
      • Pág. 54
    • TABLILLA 03. «La amenaza de lo colectivo»
      • Pág. 55
      • Pág. 56
      • Pág. 57
      • Pág. 58
      • Pág. 59
      • Pág. 60
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      • Pág. 66
      • Pág. 67
    • TABLILLA 04. «Sueños y presagios»
      • Pág. 68
      • Pág. 69
      • Pág. 70
      • Pág. 71
      • Pág. 72
      • Pág. 73
      • Pág. 74
      • Pág. 75
    • TABLILLA 05. «La proeza: el monstruo Humbaba»
      • Pág. 76
      • Pág. 77
      • Pág. 78
      • Pág. 79
      • Pág. 80
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      • Pág. 89
    • TABLILLA 06. «Ishtar y el toro celeste»
      • Pág. 90
      • Pág. 91
      • Pág. 92
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      • Pág. 94
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      • Pág. 104
    • TABLILLA 07. «Sueños y agonía de Enkidu»
      • Pág. 105
      • Pág. 106
      • Pág. 107
      • Pág. 108
      • Pág. 109
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      • Pág. 112
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      • Pág. 125
      • Pág. 126
    • TABLILLA 08. «Lamentos y exequias por Enkidu»
      • Pág. 127
      • Pág. 128
      • Pág. 129
      • Pág. 130
      • Pág. 131
      • Pág. 132
      • Pág. 133
      • Pág. 134
    • TABLILLA 09. «El jardín encantado»
      • Pág. 135
      • Pág. 136
      • Pág. 137
      • Pág. 138
      • Pág. 139
      • Pág. 140
      • Pág. 141
      • Pág. 142
      • Pág. 143
      • Pág. 144
    • TABLILLA 10. «Los de las piedras»
      • Pág. 145
      • Pág. 146
      • Pág. 147
      • Pág. 148
      • Pág. 149
      • Pág. 150
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      • Pág. 159
      • Pág. 160
    • TABLILLA 11. «El diluvio»
      • Pág. 161
      • Pág. 162
      • Pág. 163
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      • Pág. 175
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    • TABLILLA 12. «Final»
      • Pág. 178
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      • Pág. 187
  • Cabeza precolombina, templo de Chavín. ¿Gilgamesh?
    Cabeza precolombina, templo de Chavín. ¿Enkidu?

    Volvamos a ese nombre, Enkidu, personaje capital en esta epopeya, primero de los monstruos que asomará su fuerza por estas páginas. 

    Porque si Gilgameshes han existido siempre, rebeldes también. Y Enkidu es un rebelde con un nombre difícil, como su rostro, sus cicatrices; es un monstruo difícil y temible, hastiado de tanto pavoneo elitista, de tanto oír hablar desde lo alto; ¿de dónde surge ese derecho de Gilgamesh para mirarnos desde tan arriba, para influir e inclinar nuestro pensamiento a través de sus múltiples medios? Pónganse límites.

    Enkidu se está haciendo popular a través de sus vídeos, en los que denuncia tanto condicionamiento, tanto hábito que se nos ha inculcado; y con esos vídeos ha captado nuestra atención y generado ese deseo de reenviar y compartirlos con amigos y conocidos. 

    ¿Qué nos dice Enkidu en esos vídeos, con qué palabras se rebela? Conozcamos un poco a esta bestia, si es que conocer es un verbo adecuado para lo bizarro e inasible.

    En el último vídeo, Enkidu susurra un susurro donde se escucha bajito, pero claro y vibrante ese mensaje que repite una y otra vez: somos súbditos y títeres de la élite.

    «Gilgamesh dicta nuestro estar tal y como nos lo han dictado desde hace cuatro mil quinientos años: de esa forma vaga, tan suya, tan insinuante. Y ese dictado es de una metafísica implacable que nos maneja en nuestro cómo vivir y para qué vivir, cuánto trabajar y en qué, cuál modelo económico y de teléfono, qué ancho del pantalón llevar, de qué deporte fanatizarse, a qué edad procrear, por cuánto hipotecarse y para qué… Somos súbditos y títeres de la élite».

    En otro de sus vídeos:

    «Sabemos que Gilgamesh roza la vida eterna;

    lo sabemos porque gracias a las tablas sumerias tenemos constancia suya, desde siempre. Porque siempre ha existido el poder. El arriba. Siempre arriba. A veces muy alto, otras no tanto. Y de eso se trata. 

    Esto es lo importante.

    Se trata de poner límites a esa altura. De contrarrestar su narrativa, de evitar esa confusión original que se nos dicta desde la cuna según la cual nos parece imposible bajarle o incluso creemos mejor auparle aún más alto. Se trata de ponerle límites al poder para que nosotros, la mayoría, el resto, vivamos mejor».

    Esto susurra Enkidu, y esto es lo que escuchan violentas multinacionales mientras se ponen en guardia.

    GILGAMESEHS_empresas

    https://boycott-israel.org/boycott.html