Volver a: pequeña.
Laura acepta un café. Se sientan los dos en la mesa. Hablan del verano, todavía no saben si viajarán a alguna parte, de momento ambos tienen trabajo y no pueden permitirse una pausa.
Ya se han puesto al día sobre sus ocupaciones.
Ella saca un cuaderno y anota las ventas de la semana. Le dice que él, si quiere, puede avanzar con alguna traducción pendiente. No le molesta el silencio. Es más, le agrada tanto como la compañía.
Laura saca de su bolso un dossier y se pone a repasar cada tipo de piel y los productos de la temporada que le dejarán más margen de beneficio. No se invaden. Trabajan callados con el rumor de los papeles como banda sonora.