Volver a: pequeña.
En tus ojos
La observa fascinado. Cree que él nunca conseguirá despertarse así, con ese donaire. Se desenvuelve entre las sábanas como si danzase, sonríe, recuerda sus sueños como si contara una leyenda, se estira, le da un beso y camina desnuda hacia la ducha luciendo sus cicatrices cual adornos.
Él mira el techo, parece que su cuerpo le pesa el doble que anoche. Ella termina y regresa a la habitación con el cabello mojado, saca unas bragas negras del cajón y una camiseta de tirantes.
Él intenta imitarla, sonríe y se da cuenta de que la boca también le pesa, los labios no ceden lo suficiente. Aún no encuentra las palabras, así que se inventa un sueño y al escucharlo se siente básico, insustancial. Pero a ella le fascina y le hace preguntas. ¿Dónde sucede? ¿Cómo es la casa? ¿La reconoces? ¿Qué has sentido al despertarte? Él se siente presionado, ignorante, dice que no lo recuerda bien. En realidad no tiene ni idea de lo que soñó. Se siente mal por mentirle, se enfada un poco y cambia de tema.
Vuelve a mirarla fascinado
pero se da cuenta de que a veces ella le cae mal.
La admira pero le cae mal. Él cree que nunca podrá contar sus sueños con esa desenvoltura elegante.