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Le cuenta que vende cosmética de lujo a buen precio, pasa el día recorriendo todo el barrio casa por casa. No suele entretenerse si sabe que no habrá venta. La mujer envejece y es necesario hidratar el rostro a diario, beber mucha agua y usar alguna crema apropiada para su tipo de piel. Ella la puede ayudar, conoce bien el tema.
Asier presume de haber terminado ya todos los deberes. Se dirige a ella por su nombre, como si hubiese olvidado la palabra «mamá».