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Textos para una nueva religión del pensamiento
Ezinhlanu
Ningún hombre sobrevivió al instante sin ser antes eterno. Estar en el instante es no pertenecer al tiempo. El amor consiste en dejar de ser un individuo. Imagina la historia e intenta situar un punto en el plano. El sentido es la superación de la historia.
Amor no es ser uno mismo, tampoco darse al otro. Amor es no ser de este mundo.
La experiencia, esa relación entre el pensamiento y lo real de tejido indescifrable.
El mirar verdadero abandona el mundo en su mirar.
No intentar elevar la vivencia a condición de arte.
La fábrica del frenesí moderno nació a imagen y semejanza de la falsificación. Toda exterioridad acaba estallando en el cielo de la incomprensión. Sólo quien asume que ya está muerto puede surgir de la vida.
La imaginación abrirá los ojos a la fantasía.
En la verdadera magia el paraíso artificial es la familia.
Todo es culpa nuestra; sabíamos que podía suceder pero no quisimos verlo: función de la cobardía en su ensayo eterno del mal. La vieja estrategia de hacerse el sorprendido cuando la vida ya se está acabando; y que la conciencia de haber sido un trabajador elegante calme la muerte.
Las sillas estaban recogidas en el aula. Todos cenaban en casa. Era domingo y nunca regresarían.
«En la verdadera magia el paraíso artificial es la familia».