Volver a: ESPEJO DE CARNE XXO.
01_1
Te miras en la pantalla y le miras a él. Eustaquio es idéntico a ti pero su rostro ofrece aplomo, seguridad, conocimiento; aquello de lo que tú careces. Nacer con 65 años, desconcierta. La pantalla refleja tu rostro anodino y sin expresión; te ves sin conocerte.
Tu cerebro está precargado de experiencias básicas y conocimientos, pero no has vivido lo uno ni aprendido lo otro y por ello te sientes inseguro, es una sensación habitual en los clonados, te lo han explicado. No intentes siquiera captar la noción de ser y estar; de espacio y tiempo, todo llegará. Sabes hablar y leer, sabes la definición de dicotomía pero aún no te has enfrentado a ninguna. Te preguntas qué es un clon, ¿qué eres tú?, y aunque de alguna inexplicable manera lo sabes, es un conocimiento vago; como son vagos los aprendizajes pregrabados en tu memoria. Lo que sabes lo sabes sin saberlo, sin palparlo, sin haberlo vivido antes. Sientes vértigo y naranja y escozor en los ojos. Hay tanto que desconoces. ¿Cómo seguir comportándote?, ¿cómo soportar este silencio que ahoga? Eustaquio sigue callado, mirándote, mirándose frente a su espejo. Te atenaza el eco del «Tú eres mi clon» que acaba de pronunciar. ¿Cuánto se parece un clon a su original? ¿Tu vida será como la suya?
Te atormenta especialmente otra pregunta para la que no tienes ningún tipo de respuesta: por qué ese alguien que ahora tienes en frente querría clonarse en ti.