Volver a: Amor entrelazado.
Con Noah me sentí viva por primera vez en mi vida. A través de la palabra conseguimos enamorarnos como adolescentes. Nuestro amor era real, sin barreras, sin condiciones, amor en estado puro.
Tras su regreso a Estados Unidos aseguró que esto iba a ser el principio de algo muy bonito y que, en muy poco tiempo volvería a por mi. Durante mucho tiempo deseé que llegase ese momento aunque la esperanza se iba desvaneciendo a medida que pasaban los meses. Incluso llegué a pensar si todo había sido fruto de mi imaginación y el hombre de mi vida no existía.
Pero nuestra llama seguía viva a través de esa nube que no sabía de tiempo y espacio y que estaba construyendo un amor verdadero a través de sentimientos, de caricias y juegos de pasión virtuales.
Dos días antes de mi boda con Diego recibí un WhatsApp que dio un giro inesperado a toda mi existencia.
«Chloe vuelvo a por ti. He movido cielo y tierra para estar a tu lado. He conseguido un proyecto junto con la embajada de Estados Unidos en España. En principio son dos años, pero si me va bien podría estar contigo para siempre. En dos semanas estaré allí. Te quiero».
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