M
"
  • 0%
    • Índice
      • Ese mensaje…
      • Noté…
      • A mi padre…
      • Pero…
      • Seguir con la boda
      • Desde pequeña…
      • El viaje de novios…
      • La cobardía…
      • Noah me escribió…
      • Mi día a día…
      • Cogí el teléfono…
      • Nunca…
      • ¿Puedes quedar…
      • Tenía un nudo en la garganta…
      • Giré la cabeza…
      • Yo también brindo…
      • Mi vida es…
      • Nuestro aniversario…
      • Presionada…
      • La mañana…
      • Agradecimientos
  • Recuerdo vagamente como era porque llevaba dos o tres copas ya en mi cuerpo cuando se acercó a saludarnos. Unos cuarenta años, porte atlético, barba perfectamente recortada y rostro afilado.

    Después de esa noche regresó a Los Ángeles, donde tenía su vida y su negocio. Pero lejos de enfriar una relación que surgió de la nada, la red nos dio la posibilidad de expresar nuestros sentimientos con libertad, de ser nosotros mismos, y de amarnos a través de una nube de algoritmos que nos ofreció encontrar la felicidad.

    Comenzamos como un simple juego, un juego de seducción del que los dos queríamos ser partícipes.

    Noah empezó a escribirme a través de WhatsApp un par de días después de habernos conocido como alguien que buscaba compañía en el universo virtual. Pronto estuvimos conectados en todos los sentidos, incluido el sexual.

    Estábamos los dos solos, él metido de lleno en sus negocios, quizás para no tener que pensar en la soledad, y yo sola en un universo aparentemente feliz en el que debía comportarme como la mujer más afortunada de la tierra.

    «Hola, soy Noah ¿te acuerdas de mí? Solo decirte que me gustó mucho estar hablando contigo».

    En un primer momento pensé que era una locura responder a ese mensaje. Nunca me había sucedido algo parecido y si contestaba podría parecer que estaba dando pie a algo que en principio no quería que sucediese en mi vida, ¿o sí? Pero el destino está marcado y si esa persona se había cruzado en mi camino era por algo más que un simple tonteo.

    «Uyyy no me esperaba este mensaje…
    jeje
    ».

    Decidí responder en un tono desenfadado para no dar ninguna pista a este hombre de mi incipiente interés por él.