Amanecer en el Mayab y dulce despertar en el inframundo es una obra poética que dialoga con la espiritualidad y los símbolos de la tradición maya. En este libro, Nahk’ek lleva al lector por un viaje de imágenes evocadoras y reflexiones que rinden homenaje a una cosmovisión ancestral.
La obra incluye dos poemas principales: Amanecer en el Mayab, un canto solemne al despertar espiritual inspirado por la grandeza del Mayab, y Sueño del Mayab, un diálogo interno donde los símbolos del sueño encuentran resonancia con los ecos sagrados de la memoria maya.
Estos poemas son una travesía hacia la conexión espiritual y la introspección, anclados en el respeto y la admiración por una cultura que sigue siendo una fuente de inspiración viva.
La escritura de este libro fue un viaje que comenzó con una lectura y terminó con un sueño.

El primer poema, Amanecer en el Mayab, nació como una respuesta al impacto que me causó Siesta en Xbalbá de Allen Ginsberg. Aunque su texto me atrajo por su riqueza de imágenes, sentí que no lograba honrar con la solemnidad que merecen los lugares espirituales del Mayab. Mi intención al escribir fue crear un poema que respetara y conectara con la esencia sagrada de la cultura maya.
Tras completar ese primer poema, el proceso creativo continuó de manera inesperada. En una noche de descanso, soñé con imágenes que parecían ecos de Amanecer en el Mayab, pero transformadas en símbolos personales: caballos, un tanque, visitas. Rostros reconocidos y otros por conocer. Este sueño se convirtió en el germen de Sueño del Mayab. Al despertar, reflexioné sobre las conexiones entre estas imágenes y los temas de mi primer poema: el despertar, la reunión y el ocaso.
El proceso no fue lineal. Reescribir y refinar Sueño del Mayab fue un acto de introspección, donde cada símbolo del sueño dialogaba con la espiritualidad del texto anterior. Esta obra, en su conjunto, es un testimonio de cómo la poesía puede ser un puente entre lo personal y lo ancestral, entre lo soñado y lo vivido.
Detalles
Este librillo fue escrito entre la noche del 19 de noviembre de 2024 Águila Entonada Azul, Alfa 5 de la Luna Entonada del Pavo Real, y la mañana-tarde del 20 de noviembre del mismo año, Guerrero Rítmico Amarillo, Limi 6 de la Luna Entonada del Pavo Real. Año de la Tormenta Rítmica Azul (NS1.37).
Las circunstancias que me llevaron a escribir esto no vienen al caso. Tampoco creo que estén bajo mi “control” como para explicarlas del todo. Este proceso de introspección ha sido una constante en mi vida, especialmente desde el anillo del Mago Entonado hasta hoy. Nada es casual. Reiteradamente, al consultar el tarot, aparecía la carta del Argonauta. Curioso destino, pues es también (causalmente) el nombre de la editorial del libro que sirvió como inspiración simbólica para lo que aquí se desencadenó.
En detalle, el (en)sueño fue el siguiente:
Me encontraba yo en mi posición habitual, sentado mirando hacia el Oeste, específicamente mirando el monitor de mi computadora y contemplando de reojo la ventana. Me encontraba conviviendo con una chica con quién teníamos un vínculo muy particular y especial. Esta iba variando sus rasgos, por lo que implica que lo importante aquí, era la conexión y no su rostro.
Miro por la ventana al sentir un alboroto en el portón, y allí se encontraban de pie, sonrientes, alegres, expectantes, un grupo de jóvenes (de diez a quince) esperando a entrar. Entre ellos se encontraban alguno de mis amigos quién hace mucho no veo, y caras que no reconocí inmediatamente.
Les ignoré, como siempre hago cuando alguien llama a mi hogar, y mi compañera me dice: “Les voy a dejar entrar” por lo que le indico que está bien, pero que les encierre en el baño.
En el siguiente pasaje, me encuentro durmiendo con ella abrazados, en un gesto de amor genuino, contemplándola de cerca, escuchando lo que me cuenta antes de dormir.
Despierto, pues otro amigo llama a mi puerta, esta vez, él con una peluca muy graciosa, acompañado de su hija y tres caballos. Le dejo entrar, le indico que los demás están en el baño y consulto el por qué de los caballos, y de donde viene. No responde, y se pierde dentro del hogar.
Amanece, me levanto y mi compañera ya se ha ido. A la salida del baño, del lado de fuera de la puerta, encuentro escrito en tizas de colores mensajes y dibujos en el suelo. 20
Estos eran muchas preguntas mencionadas en el texto, sobre todo las referidas a la limpieza y el cuidado. Limpieza que interpreto como una limpieza espiritual, limpiar más allá de lo aparente.
Dibujos de flores, de soles, garabatos.
En otro pasaje a continuación, me encuentro con dos amigos ingresando en un tanque de agua viejo, abandonado. Entramos, cerramos las puertas y bajamos unas escaleras, llevamos muchas latas de pintura y estamos por pintar dibujos, letras. Este amigo que saca la pintura me dice: “El juego es este: el que sale primero, gana”. No entendí la consigna, le pregunté varias veces, pero solo respondía lo mismo. Otro amigo en gesto compasivo viene y me indica el camino de salida, salgo hacia la luz, guardo pintura en la mochila y me voy.
…
Despierto contento y aturdido, reflexionando con esa seriedad que se reserva para los sueños que sabemos importantes.
Más allá de los símbolos personales, interpreto en ello una suerte de comunión, de encuentro a pesar del encierro físico, y mis intentos por desaparecer del mundo, cortar conexiones, charlas, etc.
La resignación, el cansancio y la sucesión de malas experiencias pueden llevar a esto, pero una lección aprendida gracias al análisis del subconsciente, es que todas estas conexiones van más allá de los medios tridimensionales conocidos.
Esto, para los escépticos, son leyes físicas y científicas claramente demostradas en campos como la física teórica y cuántica y se puede acceder a información más completa y estudios al respecto. Sobre leyes de dualidad onda-partícula, principio de incertidumbre, superposición, entrelazamiento cuántico, túnel cuántico… y lo que reste por explorar.
Les invito ahora a destruir sus ídolos, quemar lo que es bello, mirarlo con ojos críticos y puros, y querer hacerlo nuevamente. Resignificándolo.
También invitarlos, a buscar estos nombres en lenguas perdidas, encontrar conexiones, buscar sus significados.
Allen, fresco loco, vagando en el caldo del cosmos… una falta de respeto fue leerte. Gracias.