Des End Foc End

Al final de la historia universal, cuando su morada era el mundo entero, y el profeta había descrito en unos versos la isla de Pera, reino decisivo donde no hay monedas ni honores, ni disputas ni armas, tan solo pan e higos, su final se transformó en otro origen, de niño capicúa, de esencia transmutada, con el que iniciaría el penúltimo giro del eterno retorno, esta vez, con el nombre de Dióg Enes. A él está dedicado este busto, en cuyo interior, inalcanzable al ojo humano, se puede leer:  

«El bronce cede ante el tiempo y envejece, pero tu gloria, oh Diógenes, permanecerá intacta durante la eternidad, porque sólo tú enseñaste a los mortales la doctrina según la cual la vida se basta a sí misma y señalaste el camino más fácil para vivir».

Des End Foc End

FIN

Otros títulos de la editorial

Habilidades

Publicado el

5 de mayo de 2024