Volver a: Una mujer y un ascensor.
La sonrisa enorme, siempre levemente excesiva, se le congela…, o quizá sería más preciso decir: se le atraganta. Sí, eso es lo que sucede se le atraganta la sonrisa enorme en el centro de la cara a Panizo, Javier Panizo, que rima con Cenizo, Erizo y Esquizo.
¿Por qué? ¿Qué ha sucedido para que a Javier, el célebre ensayista creador de la teoría de Las Carpetas del Tiempo, el rostro se le haya convertido en una máscara? Repasemos los hechos: Panizo estaba en la planta baja del edificio Ros, The Yisus Building, en la ciudad de Madrid, Mad Madrid City, y avanzaba con paso decidido, la barbilla alta, los ojos brillantes, hacia la zona de ascensores, y la fortuna estaba claramente de su parte pues incluso antes de apoyar el dedo índice en el botón que convoca al cajón metálico y colgante, las puertas se habían abierto espontánea y diligentemente. La sonrisaza feliz de Panizo, que se dispone a entrar..
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