Volver a: Amanecer en el Mayab.
La sagrada reunión
He aquí el fuego:
donde los brujos se congregaron,
alto el sol, pleno el cielo.
He aquí el maíz:
la tierra bebe el sudor del trabajo,
y en la milpa germina la palabra.
Corre y trae el calor, Ixchel,
que el humo del copal alce la plegaria.
Sopla y eleva el canto, Itzamná,
que el viento lleve el rezo a las estrellas.
Donde las brujas se reunieron,
el gran pozo fecundo trajo la vida a la tierra.
La sangre ofrecida en la cueva
nutrió el monte,
y los nombres sagrados fueron escritos
en la piel del tiempo.
Clama el Ch’een;
onde las aguas se cruzan,
allí se recuerdan los pactos antiguos,
allí se unen los mundos y resuena Xibalbá.
