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  • Buzón y un cigarrillo a la mano. Tirado hacia la mano, en general. Roto Toto dice: «Loco…eh, loco… vení puta, vení, eh …». Era arrogante y tenía unos dientes zafados, silbaba cuando hablaba. Pero, a pesar de todo, vivía feliz bajo el ala de su madre; ¡pichuelo incansable, hosco pero hambriento, bebe del puro pecho, que enaltece con su leche cristal! ¡Ah! [antes que nada…] Era repartidor de diarios, y además, gomero de entretiempo cuando se aburría de su computadora. Así es… [el escribiente, es decir yo] lo miro con un cierto desdén al principio, translúcido, detrás de la cortina de humo de mi cigarro oloroso y dichoso… luego ya me parece agradable e incluso tierno [¿se admite una sonrisa rápida? ]. Es una sensación grata. Aprendo tanto de él como de un árbol o una
    rosa.

    Buzón y un cigarrillo en la mano, ¿lo dije así, right? Sí, Roto era un buen muchacho, perdió la vida cuando se arrimó a una ventana un día que lo llevaron a conocer la oficina de correos. Buzón y un cigarrillo a la mano; lanzado hacia las manos. Y entonces Roto Toto se arrima demasiado a la ventana, le lanzan el cigarro y él tropieza con un cúmulo de cables. Tropieza divertidamente, [fíjense que nunca su sonrisa se crispa]. Roto parecía siempre un buen chico. Todos reían con él, y de él también, pues claro; nada de otro mundo.