25E

Berta está atada y amordazada sobre un contenedor de ácido con el símbolo de fluoroantimónico. Una rueda dentada marca el tiempo que le queda para caer al ácido y morir disuelta. El juego se llama «¿Te interesa lo suficiente o solo es que pasabas por ahí?». Lo sabes porque hay un luminoso que parpadea encima de ella, con esa pregunta.

No puedes evitar cuestionártelo, es imposible no hacerlo, ¿de verdad te gusta tanto Berta o deseabas una persona y Berta pasaba por ahí? La duda te hace sentir mal; no consigues responderte. ¿Te has enamorado de ella o del propio enamoramiento?

En el suelo —grabado en la roca—, el enigma:

«Si te interesa lo suficiente sabrás lo que le gustaría».

Y a un lado, 3 palancas, cada una con su rótulo. Uno: Transmutación (poder cambiar y ser unicornio, sapo, viento, tú…). Dos: Longevidad (extender la vida por quintuplicado). Tres: Iluminación trascendental (adquirir conciencia de lo que permanece oculto o a la sombra de uno mismo).

Estás desconcertado. Este juego se complica por momentos. Y los vapores verdosos del ácido. Y la rueda dentada que chirría. Y que queda poco tiempo. Para colmo te entran dudas de si el experimento demuestra nada, porque podrías interesarte por alguien sin conocerla lo suficiente, pero en cualquier caso entras al juego, tienes que entrar al juego —jugar con las reglas que vienen dadas— y te lo preguntas, ¿qué le gustaría a Berta, transmutarse, alargar su vida, iluminarse? Te sientes ridículo por pensar en estos términos pero aún así temes no saber si podrás ponerte en la piel de Berta; si no tendrás idea de lo que ella querría. El tiempo se acaba. Tienes que elegir. ¿Qué es lo más le gustaría? Eliges: