Aquí estoy. En el cero auténtico. En la nada que lo compone todo. Mirándome dormir con las manos cruzadas y los dedos de los pies enlazándose. Como garzas, como pequeñas motas de polvo aliándose entre sí, componiéndose fielmente en un ensamble congénito. Y entonces miro dentro de la mente. En la oscuridad tórrida que lo compone todo. Una lámpara. Una luciérnaga.
Y observarlos a todos. Todos tiesos, like figuritas, likene partículas comprensibles, pletóricas, autosuficientes y engarzadas.