Carmen Hidalgo de Cisneros Wilckens
«A la hora de realizar esta obra, me dejé llevar por la primera lectura del poemario, que me gustó y conmovió mucho.
Lo imprimí en papel cuadriculado para aprovechar la pauta al intervenir directamente sobre él, y también, para poder darle un carácter de borrador al documento.
Dibujé libremente con lápices acuarelables, Faber Castell: Albrecht Dürer, a partir de cada uno de los treinta poemas. Lo hice de manera automática sin valorar la calidad del resultado, centrándome en los trazos y las formas que surgían de los propios versos de Anna Cacciola.
Iba seleccionando los colores en función de lo que me inspiraban sus palabras y registraba su código o numeración en la esquina superior derecha del papel. Mientras lo hacía, pensaba en aquella imagen única que pudiera representar la obra en su totalidad.
Detalle del cuadro creado para el poemario
Como soporte elegí 30 tablillas enteladas, de 12×16 cm cada una, que forré con cartulina Basik gruesa y papel de arroz para alisar y adecuar la superficie al uso de este tipo de lápices. Previamente había elaborado varias maquetas a modo de tableros de juego, que me ayudaron a elegir el formato final. Me decanté por hacerlo vertical, de 3 columnas y 15 filas, y con una medida total de 120×48 cm. La secuencia de las tablillas se lee en sentido ascendente, de abajo a arriba y de izquierda a derecha. Están numeradas en el reverso para poder ser identificadas y colocadas con facilidad en su sitio.
En su conjunto, la obra representa a Eros dentro de Thánatos, la vida dentro de la muerte o viceversa, en una especie de recipiente o cuenco dentro de otro cuenco, que se descubren si juntamos todas las tablillas y las conformamos como pieza única».