Unos días antes, mientras tomábamos algo en un bar, compartí con mis amigos (a los que llamaremos E, I, O, U) mis planes para pasar el fin de semana en Gredos. La conversación se desarrolló en estos términos:
—Ten cuidado, anda, que los montañeros os creéis inmortales a pesar de todos los riesgos que se corren allá arriba —sentenció E.
—Desde luego, conmigo no cuentes para esas cosas —dijo I apurando su cerveza.
—Yo no entiendo qué le veis a ese sufrimiento —dijo O—: es agotador, se pasa frío, es peligroso…
—A ver —apuntó E—, pasar el día en un entorno así, en veranito, de tranquis, por un sendero, mola. Pero la montaña en invierno es un suicidio. No sé por qué lo hacéis, de verdad…
—Supongo que por las endorfinas —aclaré—. Al final es como una droga, cuanto más consumes, más necesitas. La sensación de sentirte satisfecho, pleno, feliz. A pesar de todo lo que decís, es algo incomparable.
—Por eso los que escalan en el Himalaya se juegan la vida —dijo E—. Por puro vicio.
—Es un nuevo tipo de yonqui —añadió U entre risas.
Unos días antes, mientras tomábamos algo en un bar, compartí con mis amigos (a los que llamaremos E, I, O, U) mis planes para pasar el fin de semana en Gredos. La conversación se desarrolló en estos términos:
—Ten cuidado, anda, que los montañeros os creéis inmortales a pesar de todos los riesgos que se corren allá arriba —sentenció E.
—Desde luego, conmigo no cuentes para esas cosas —dijo I apurando su cerveza.
—Yo no entiendo qué le veis a ese sufrimiento —dijo O—: es agotador, se pasa frío, es peligroso…
—A ver —apuntó E—, pasar el día en un entorno así, en veranito, de tranquis, por un sendero, mola. Pero la montaña en invierno es un suicidio. No sé por qué lo hacéis, de verdad…
—Supongo que por las endorfinas —aclaré—. Al final es como una droga, cuanto más consumes, más necesitas. La sensación de sentirte satisfecho, pleno, feliz. A pesar de todo lo que decís, es algo incomparable.
—Por eso los que escalan en el Himalaya se juegan la vida —dijo E—. Por puro vicio.
—Es un nuevo tipo de yonqui —añadió U entre risas.