Volver a: Decisiones.
Erin
Yo elegí un vestido azul cielo, palabra de honor, con vuelo.
Me sentía como una princesa.
Entré de la mano de Martín y noté todas las miradas. Pero cuando vi a Álex… su cara cambió por completo. Y sí, admito que jugué un poco con eso. Me encantaba provocar esa chispa.
Ya entrada la noche, Álex se me acercó. Martín estaba con sus amigos. Él, en cambio, tenía los ojos fijos en mí. Se notaba que había bebido.
—Estás guapísima, Erin —me dijo.
—Tú tampoco estás mal —le sonreí—. Nunca te había visto con traje. Pareces… un adulto de verdad.
—No sé por qué estás con Martín. Te mereces algo mejor.
Por su tono tenía celos. Clarísimo.
Y a mí, no sé por qué, me dio por seguirle el juego.
—Bueno, tampoco tú me hiciste mucho caso —dije, medio en broma, medio en serio.
—Sabes que me gustas desde siempre —me soltó, directo, sin rodeos—. Pero llegó el idiota de Martín y se llevó el premio.
Mi corazón empezó a latir tan rápido que noté un leve mareo.