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Las rosas del cielo caen sin decirlo.
Granate de cristal
Miles de rosas son lanzadas desde el último piso de un hotel lujoso. Junto con las rosas viaja una más pura que las demás. Viaja despacio —nada que ver con la caída de Roto Toto—, nutriéndose del aire y flotando sobre otras rosas. Brilla al sol, y en la sombra. Es preciosa. Es una obra de las tantas que existen; que importan mucho a pesar de poco. La mujer que nutre el cielo de rosas es una sola: Nera Jala. En este momento está sentada mirando desde el alféizar cómo viajan sus amadas. Una de todas ellas caerá en manos de algún ser místico.
