Declaraciones censuradas
Quiero denunciar públicamente los hechos acaecidos en mi persona el 27 de febrero, y la censura a la que se ven sometidas mis declaraciones.
Los hechos.
Encontrábame esta misma mañana del 27 de febrero junto a otros youtubers en Menéndez Pelayo, esquina calle Alcalá, cubriendo la fiesta súper que en ese edificio acontecía cuando, en un momento dado, el súper conocido como Niño Galleta ha bajado del ático y ha salido del portal visiblemente ebrio portando una botella de ron venezolano en la mano. He procedido a grabarle con el móvil y en dicha grabación he podido registrar cómo un funcionario del Ministerio del Interior, se le ha acercado e invitado a abandonar el lugar. La llamativa reacción de Niño Galleta ha sido increparle a voz en grito con palabras similares a estas: «Déjame en paz, sinvergüenza. Está rulando por ahí un posible robo de los datos cripto que custodia La Liche y vosotros no hacéis otra cosa que venir aquí a molestarnos por una fiesta, ya os vale…». En ese instante el funcionario ha debido recibir órdenes por su pinganillo porque ha interrumpido con brusquedad al súper y, visiblemente nervioso, ha indicado a Niño Galleta que si tenía cualquier indicio de lo que estaba diciendo su obligación para con los ciudadanos era denunciar los hechos; palabras que han exaltado aún más al súper, que se ha puesto a gritarnos a los que estábamos allí con frases de este pelo «los ciudadanos sois unos sinvergüenzas, no votáis ni movéis un dedo por nada que no alimente vuestros bolsillos cortoplacistas… Así que no pienso dejar la fiesta por ninguno de vosotros, egotontainas de medio pelo, ni por ninguna cripto de mierda…».
Lo que me estaba pareciendo verborrea de borracho, dejó de parecérmelo cuando —incluso antes de cesar los gritos del súper— algunos de los youtubers que estaban a mi lado nos arrebataban los móviles a los demás y después de identificarse como policía de la secreta nos informaban del requisado y borrado de los dispositivos.
La censura.
Desde ese momento no he parado de recibir amenazas por contar esto que estoy contando. Aún así he procedido a cumplir mi deber youtuber de comunicar los hechos y ¿qué ha pasado? Que en menos de dos horas me han cerrado la cuenta. Se censuran mis palabras allí donde las digo, se cierran mis redes, se retira mi declaración. Este blog privado es lo último que me queda. ¿Dónde están el resto de youtubers y periodistas que presenciaron la escena? Denunciad, apoyadme, decid algo, cabrones vendidos.
Mi nombre prefiero ocultarlo, a tenor de las coacciones y amenazas que se vierten sobre mi persona, pero juro que todo esto es real. Difunde esta alarma mientras puedas.
YO